Cada cabeza es un mundo, asi que es muy dificil determinar que caracteristica de nosotros es, simplemente, algo que marca la diferencia con las demas personas o... es una señal de locura.
En un articulo de Selecciones (Reader's Digest) de Octubre 2007, analizan algunas cartas de lectores con ciertos casos y te aconsejan (en caso de necesitarlo) la ayuda profesional apropiada.
Si alguna vez has pensado que estas loco, te recomiendo leer esto, tal vez encuentres tu cazo aqui:
- Por que me retuerzo el cabello con un dedo siempre que leo, y solo cuando leo?
Alegrate de no tener tricotilomania, el habito malsano de arrancarse mechones de pelo de la cabeza, las cejas y otras partes velludas del cuerpo. Tu conducta es una rareza inofensiva y tal vez muy util: quiza la hayas adoptado como un mensaje no verbal, dirigido a quienes te rodean, para decir: "Dejenme en paz! Estoy leyendo". Segun la psicologa Marianne LaFrance, de la Universidad Yale, "los habitos de automanipulacion como retorcerse el cabello son mensajes sutiles que enviamos a los demas para que no se acerquen. Si una persona se mira sin cesar las unas o tamporilea con la punta del pie, nos expresa que no quiere hablar con nosotros".
Tengo 47 años y me encanta el tacto del raso. De niño acariciaba el ribete del raso de mi cobertor mientras me chupaba el dedo. Ahora llevo siempre un pañuelo de ese material y lo acaricio en el bolsillo. Me calma. ¿Estoy loco?
En absoluto, dice Lori Perman, doctora en psicología y psicoterapeuta de Santa Mónica, California. "La mayoría de la gente nunca supera la necesidad de consuelo, solo que la satisface con comportamiento mas adultos que el llevar siempre a rastras una mantita de bebe como Linus". Antes bien, si no halláramos la manera de relajarnos y aliviar el estrés cotidiano, enloqueceríamos. Demasiados adultos recurren a consuelos nocivos, como fumar o comer en exceso. Un poco de acariciar raso en privado no afecta a nadie.
Cuento todo: los escalones del lugar donde trabajo (23), los paneles del techo (96), las ondas de la cortina (14). ¡En el consultorio del dentista cuento hasta las repeticiones de las flores de papel de pared! Debo estar tocado.
El hábito de contar puede ser una simple rareza, incluso benéfica, señala Doris Wild Helmering, psicoterapeuta y escritora de Saint Louis, Missouri, "¿Que mejor manera de distraerse de las maniobras del dentista que contar las flores del consultorio?", dice. Pero para algunas personas contar se vuelve una actividad obsesiva (aritmomania) incontrolable e incapacitante. Estos contadores sin cuento podrían ser victimas del trastorno obsesivo compulsivo (TOC), explica el doctor Eugene Beresin, profesor de psiquiatría de la Universidad Harvard.
La verdadera cuestión es si tu controlas el conteo o el te controla a ti. Beresin propone: "Pregúntate que pasaría si dejaras de contar. ¿Algo malo?. ¿Te pondrías ansioso?. Para algunos casos de TOC, el tratamiento mas eficaz es una combinación de antidepresivos y psicoterapia conductual con un psiquiatra competente.
Si camino en el centro comercial o conduzco mi auto, no soporto ir al ritmo de quienes van a mi lado. Tengo que acelerar para adelantarlo o frenar para que me adelanten. ¿Es esto irracional?
De ninguna manera o, en el lenguaje mas especializado del doctor Michael Gitlin, profesor de psiquiatría de la Universidad de California en Los Ángeles, "desconozco si ese habito constituye una conducta psicopatológica. Yo siempre lo he tenido." LaFrance explica: "Estar al lado con otra persona puede sentirse como un contacto intimo; cuando se trata de un desconocido, esa intimidad resulta muy incomoda".
Soy una adolescente, y ¡me saca de quicio que los alimentos se toquen entre si! Pido que me sirvan la carne, las papas y otras verduras en platos separados, y uso distinto tenedor para cada cosa. A mi mama le molesta tanto melindre, pero estoy en mi derecho, ¿o no?
En este caso le damos la razón a tu mama. En opinión casi unánime de los especialistas, harías bien en buscar ayuda. Tu conducta no es normal ni inofensiva porque incomoda a otra persona. Los expertos consultados dieron varias explicaciones posibles de tu comportamiento:
Quizás padezcas anorexia, dice Beresin, especialista en trastornos alimentarios, pues un síntoma común de este mal es la aversión al contacto entre los alimentos. Otra posibilidad es el TOC, y otra mas, según el doctor Michael Wymes, psiquiatra del Hospital Kaiser en Vallejo, California, el trastorno de espectro autista (TEA), consistente en tendencias al autismo. Mientras que los enfermos de TOC pueden temer el riesgo de contaminarse por dicho contacto, quienes padecen TEA y tienen la misma fobia no pueden explicarla en términos lógicos. Tales personas pretenden dictar reglas peculiares sobre el mundo que las rodea - como "los alimentos deben estar separados" - y pierden los estribos si no lo están.
Sea cual sea la causa de tu conducta, es probable que empeore con la edad y que no se corrija sin tratamiento. Que vas a hacer cuando un muchacho te invite a comer fuera: pedir cinco platos y cinco tenedores? Dudamos que vuelva a invitarte.
En ocasiones, no importa si estoy sentado, acostado o de pie, siento como que me caigo. En realidad no me caigo, pero siento como si me cayera. ¿Es normal?
Todos los especialistas te aconsejan que acudas al medico esta semana. Tu trastorno tiene una decena de causas posibles, desde un leve efecto secundario a una medicina que estés tomando hasta un tumor cerebral grave, y no hay manera de saberlo hasta que consultes al medico, quien quizás te mande hacer tomografías del cerebro y te remita a un neurólogo. Busca atención sin tardanza.
¿Por que gasto energías, sobre todo al despertarme a media noche, preocupándome por cosas absurdas que no pueden suceder? Me imagino que caigo prisionero de rebeldes y me torturan; discurrí un plan para sobrevivir al viajar en un avión si se caen las alas, y se exactamente lo que diré si me despiden del trabajo. Comprendo lo absurdo de mis temores sobre los rebeldes y los aviones, y mi jefe acaba de darme un aumento. ¿Por que, pues, siempre espero y me preparo para lo peor?
A raíz de los ataques de 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, médicos y psicólogos observaron un marcado aumento de la ansiedad en torno al terrorismo. Hay una amenaza real contra los ciudadanos de ese país en quienes resulta natural y comprensible cierto grado de angustia. Mas aun, según Joseph Himmelshack, psicólogo de la Universidad Medica Estatal de Nueva York, "es imposible sobrevivir sin ansiedad, y parte de la psicoterapia consiste en controlar el estrés propio de la vida diaria". Sin embargo, parece que tu angustia es mayor de lo normal, sobre todo por que te quita el sueño. Himmelsbach añade: "Creas fantasías en las que depositas tus temores, y te has convencido de que si les encuentras solución, podrás lidiar con cualquier desgracia que te ocurra".
Es bueno que te des cuenta de lo poco realista de tus temores. Gitlin te aconseja comprender también que tus planes "serian, en todo caso, inútiles". El especialista se pregunta si no te ocurre lo que a algunos hipocondríacos. "a quienes, si les da tos, piensan que tienen cáncer de pulmón. Las personas ansiosas, tal vez por alguna conexión cerebral aun desconocida, tienden a interpretar la realidad de manera catastrófica".
Si tus preocupaciones son ocasionales, intenta alejarlas con argumentos racionales, pero si sientes que tienen mas poder sobre ti que tu sobre ellas, habla con un amigo de confianza o un psicoterapeuta. Si tu ansiedad te produce ataques de pánico, consulta a tu medico: hay medicinas para eso.
Detesto escoger cosas. Cuando quiero sacar una cuchara del cajón, las paso negras para elegirla, aunque todas son iguales. Y al decidirme finalmente por una, siento pena por las demás y hasta me disculpo con ellas: "Perdón, la próxima vez será". ¿Es esto normal?
¡Valla! Los especialistas metieron la cuchara en tu caso, y cada uno eligió una distinta. Mientras que Perman ve en ti un alma herida y "una hipersensibilidad exacerbada por el descuido", Wymes te encuentra demasiado egocéntrica: "Es narcisista pensar que las cucharas quieren que las uses".
Por su parte, el doctor Joshua Coleman, psicólogo y escritor de San Francisco, duda que te esfuerces en ámbitos mas importantes que el cajón de los cubiertos. "Para triunfar en la vida personal y profesional hay que saber lo que se quiere y la importancia de las propias necesidades", explica.
Y Beresin pregunta: "¿Hablas en serio? ¿También te disculpas con las toallas del banyo, los lápices del escritorio o los productos que no compras en la tienda? El pensamiento mágico -suponer que los objetos inanimados tienen sentimientos - es normal en un niño de cuatro años, pero no en un adulto". Ya que les resultas tan fascinante a los psicólogos, considera la conveniencia de acudir a uno. No tendrás que disculparte con el.
¿Por qué no puedo deshacerme de las cosas? Conservo todo mi guardarropa de los años 70: le encantaría a un vestuarista de cine, si no estuviera apolillado, Y nunca desecho una computadora: tengo cuatro en el desván. Mi familia me hace tirar los periódicos, pero lo detesto. Siempre pienso que podríamos llegar a necesitar los objetos que guardo. ¿Estoy loca?
Un freudiano mas bien diría que tienes una personalidad retentiva anal. Es posible que padezcas el síndrome de la urraca: un afán patológico de guardar cosas. Las personas afectadas no se sienten a gusto si no están rodeadas de sus pertenencias; es decir, de todo lo que alguna vez fue suyo. El síndrome de la urraca tiene relación con el TOC, y en ambos el afán de atesorar es un vano intento de controlar algo en un mundo inestable.
En casos extremos, dice Gitlin, "los guardadores patológicos no pueden moverse en su casa por el estorbo de los objetos acumulados, no encuentran lo que buscaban y hacen su morada muy vulnerable a los incendios". Tu trastorno parece menos grave que eso, pero todo es cuestión de grado. Tu familia quizás tenga una mejor opinión, y si te aconsejan que busques ayuda, escúchalos.
"No hay criterios absolutos" para calificar esta conducta, un la mayoría de las expuestas antes, dice el doctor Nando Pelusa, psicólogo clínico de la ciudad de Nueva Cork. En los trastornos psíquicos no hay que perder de vista el contexto. "Algo que en un caso es una simple rareza emocional, en otro podría ser una conducta francamente dañina". Como no existen reglas estrictas, tu familia y tu tienen que decidir por si solos. "Cuando la persona se da cuenta de que la conducta es peligrosa o perturbadora" agrega Pelusa, "es cuando acuden a psicoterapeutas como yo".
Espero que lo hayan disfrutado, y ojala les pueda servir.